LA PRECARIZACIÓN DUELE EN EL CUERPO

El video del repartidor golpeado por una policía expone la realidad de la calle.

Un video que se volvió viral en las redes sociales encendió las alarmas y generó una profunda indignación. Las imágenes muestran a una policía de la Ciudad golpeando a un repartidor de delivery que, desesperado por ir a trabajar, saltó un molinete.

Detrás de ese salto no hay un delito; hay una realidad económica que asfixia. Frente a los comentarios de quienes intentan justificar la violencia institucional con un legalismo frío, es necesario aclarar que esta acción no está penalizada. Como señaló Nicolás Martínez Naya, abogado del CeProDH, no existe ninguna ley que catalogue la evasión del pago del boleto como un delito penal. *

Hoy en día, a miles de personas la plata simplemente no les alcanza. El aumento del costo de vida y del transporte deja a muchos trabajadores sin más opción que tomar medidas extremas para poder llegar a sus puestos. Los repartidores de aplicaciones ya conviven a diario con una precarización laboral extrema, pedaleando o manejando horas bajo el sol o la lluvia, sin derechos garantizados. Que a esa desprotección ahora se le sume la violencia física por parte de las fuerzas de seguridad es un límite que no se puede cruzar.

Trabajar no puede ser un peligro, y subsistir no puede ser motivo de castigo. El video es el reflejo doloroso de un sistema que parece empujar a los eslabones más débiles hacia la deshumanización, recordándonos la urgencia de defender la dignidad de quienes sostienen el día a día con su esfuerzo.

* https://www.instagram.com/p/C3-6CAyvBWt/).