EL ESPACIO COLECTIVO COMO AMENAZA

El vallado preventivo en el Obelisco ante el encuentro Argentina-Inglaterra expone la arquitectura del control estatal sobre nuestra vida pública.

Esta mañana, el Obelisco apareció vallado en un operativo de seguridad especial por el partido entre Argentina e Inglaterra. Sin embargo, detrás de este despliegue de metal y control, se esconde lo que llamaríamos una gestión biopolítica del espacio público. Según el pensamiento de Foucault, el poder no se conforma solo con darnos órdenes; busca organizar nuestras vidas, nuestros movimientos y nuestros lugares de encuentro para hacernos predecibles y fáciles de manejar.

Al cercar el monumento, el poder nos envía un mensaje claro: el espacio colectivo es una amenaza y nuestra libertad un peligro para el orden. Nos quieren ‘encajados’ en funciones, construyendo esa coraza de normalidad que mencionan los críticos del sistema para no sentir la angustia de ser libres y responsables de nosotros mismos. Esta valla es, en última instancia, el límite físico que nos impone una normalidad donde la reunión humana es vista como una patología. El Estado prefiere una paz vacía, donde el individuo funciona como un mecanismo sin cuestionar, en lugar de permitir que la calle sea un lugar donde nos reconozcamos como seres humanos libres, con nuestras diferencias y semejanzas.