Un episodio de violencia institucional sacudió Mar del Plata cuando un grupo de recicladores fue reprimido por la fuerza policial en el predio de disposición final de residuos, dando un trágico resultado: la muerte de un joven de 23 años y varios heridos. Un policía fue detenido, acusado por el asesinato.
El sistema capitalista empuja a muchas personas al basural para que allí revuelvan y recuperen residuos, en condiciones de riesgo sanitario, en busca de sustento. Esta situación de vulnerabilidad y pobreza en la región argentina se ha agravado por las políticas de ajuste del gobierno neofascista de Javier Milei.

En Mar del Plata, el viernes 16 de agosto, se produjo una pelea menor entre recicladores, pero sirvió de excusa para que la policía disparara una posta de goma a un recuperador. Esta acción empeoró la situación; la policía respondió con balas de plomo y todo concluyó con la muerte de un reciclador (Emanuel Márquez, de 23 años) y varios heridos.
Aprehendieron a un policía por el homicidio, pero el intendente Montenegro salió a respaldar la brutalidad policial y a comunicar que se reforzara la seguridad en el en el predio de disposición final de residuos. Porque en la Argentina de Milei se apuesta a la militarización, la represión es la única respuesta a la demanda de los trabajadores, se deja pudrir la comida en los galpones del ministerio de Capital Humano y se niegan medicamentos a los enfermos oncológicos.