EL TEMOR A LA LIBERTAD

por Tais Capria

Hace años que me doy cuenta lo hipócrita que es la gente. Desde el comentario más idiota hasta los que hacen bandera de supuestos ideales, demostrando en su accionar que tales ideales son sólo una proyección al exterior que nada tiene que ver con su ser. Mi conclusión es que la gente opina porque puede, sin reparar dos minutos en las implicaciones que tiene lo que está diciendo; sin reparar en sus propias acciones ya sean pasadas o presentes; sin reparar en pensamientos que hayan tenido. Simplemente, se dan el derecho a opinar porque necesitan sentir que lo que dicen es una verdad, necesitan ponerse en el lugar de juez para sentirse orgulloses de sí mismes. Necesitan el poder que otorga juzgar a otros. Necesitan ser escuchades y/o leídes para sentirse reales. Lo cual tiene sentido si se lo piensa desde la perspectiva hegeliana, dado que somos seres sociales, que necesitamos de un otre para subsistir, porque si yo existo como individue es porque hay un otre en quién me veo reflejado y entonces puedo percibirme como diferente e individual… pero sigo preguntándome ¿por qué juzgar es la manera que la mayoría elige? ¿por qué condenar a un otre por errores que, capaz, une misme cometerá en el futuro, o peor, por errores que ya cometieron también elles? ¿No da más placer relacionarse con los demás de manera positiva a opinar dando valor de opinión a lo que une está diciendo/escribiendo/haciendo, en vez de darle el valor de sentencia, de “esto es así y no hay lugar para otra cosa”?
A través de mi experiencia personal y lecturas y años de terapia, creo que una razón posible por la que las personas elijan esta manera de ser es porque es más fácil condenar a otre por errores; es más fácil no admitir diferentes maneras de pensar, diferentes opiniones. Es más fácil porque hacer lo contrario implicaría deformar la realidad propia y deformar la realidad de une cuesta porque somos seres de costumbres, le tememos a los cambios y tememos enfrentarnos con nuestros propios errores, con nuestras propias fallas. Aceptar que nos equivocamos es algo tan básico, pero tan difícil. No sé realmente cómo será en otras culturas, o en otras sociedades, pero sé que al menos en la nuestra así funciona. Estamos cerrades a cosas que nos puedan hacer crecer como humanes, nos encarcelamos porque ser libre da miedo. Ser libre implica ser totalmente responsable de une misme, de todas las decisiones que se toman, de todos los errores que se cometen, de todas las cosas que se dicen y se hacen. Implica ser solx y la soledad nos aterra. Antes de enfrentarnos a la angustia que genera la libertad, preferimos taparnos con prejuicios, opinar sobre la vida de les otres, y encadenarnos a un tipo de sistema que nos convierte en esclaves. Desde el principio tendemos a agruparnos, a etiquetarnos, a encajarnos y agrupamos, etiquetamos y encajamos a los demás, para que todes cumplan una función, para que todes tengan su lugar. La concepción de amor con la que crecemos, se termina ligando al sentimiento de propiedad. La monogamia se impone desde el principio como única opción viable para formar una pareja, porque aceptar que el ser amado puede querer estar con otres implicaría que nosotres no somos lo suficiente para esa persona, sin pensar que mismo a veces nosotres tenemos deseos que aplican a alguien diferente de esa persona que elegimos como pareja. Estúpidamente, creemos que celar es demostrar que el otre nos importa, tratamos al que tenemos al lado como si fuera un derecho adquirido.
El verdadero amor debería ser libre, libre de todo prejuicio, libre de cualquier cadena. Poder hablar, comunicarse. Entender que al que tenemos al lado es una persona libre que tiene que querer elegirnos cada día, así como nosotres elegimos cada día a esa persona, y que, si algún día no lo hace, es mejor que pueda irse a que se sienta obligade a quedarse. El amor que es libre nos nutre, nos aliviana, y nos hace crecer y ver más y aprender tanto.
Una posible razón por la que da miedo o no nos parece correcto es porque la sociedad en la que crecemos nos dice que el que te ama tiene que amarte solo a ti y cualquier deseo carnal por otro ser es indigno, que el que es amado está en deuda con el que ama y no debería querer irse; considero que esto es así, porque dar sin recibir, en una sociedad en donde todo es una inversión, da miedo, nos hace sentir estúpides cuando simplemente une podría darse cuenta que, si da sin esperar, cuando recibe se siente mejor, y si no recibe sigue sintiéndose bien de tan solo dar porque lo hizo porque quiso, porque así le nació, y entender que quizás al otre así no le nace, que quizás le otre concibe las cosas de manera diferente y tampoco está mal. Lo que marca la diferencia entre lastimar o cuidar, es hablar, plantear los deseos y los proyectos, las ideas. Entender al otre y elegirle o no acorde a que a une le quepa la propuesta y se llegue a un consenso o no.
Si a une no le hace bien esa concepción, une también es libre de irse y dejar de dar. Pero es más fácil reprochar que dejar ir. Desprenderse del otre implica ser solx de nuevo, implica una posible sensación de expectativas frustradas. Porque los lazos que generamos son de inversión dado que en el sistema en el que se vive nada es gratis, nada es libre, todo se paga de una u otra manera. En vez de cuidar los vínculos y relacionarnos en las semejanzas y abrazar las diferencias, terminamos enredades en vínculos que hacen mal a ambas o terceras o cuartas, partes. Practicar el amor libre, o el poliamor [que con subjetividades o no para mi es como una poligamia. Una excusa más para obtener más propiedades, porque imagínense si es difícil sostener un vínculo amoroso, lo difícil que debe ser sostener varios responsablemente] no está ni bien ni mal, es sólo una elección y con esa elección caben las responsabilidades que caben y lo importante, creo, es darse cuenta de esas responsabilidades. No al punto de cargar con todo el peso del otre, pero sí darse cuenta de que todo lo que une haga o no, diga o no en una relación de cualquier tipo, afecta al otre, y al otre hay que cuidarle porque es parte de une y de todes. También, tenemos que entender que capaz al otre pueda no pasarle lo mismo y en ese caso está en une decidir si quiere aceptar eso y seguir o respetarle e irse. Por eso simplemente digo que une debería poder ser libre de ser, de elegir y que lo que elija debería ser respetado y no juzgado mientras no atente contra la vida del otre, tanto en el amor de pareja como en cualquier otra situación.
Y ahora cito:
“Cuando queremos expresar una situación dramática en nuestras vidas, tendemos a usar metáforas de peso. Decimos que algo se ha convertido en una gran carga para nosotros. Soportamos la carga, o fallamos y caemos con ella, peleamos con ella, ganemos o perdamos. ¿Y Sabina qué le había pasado? Nada. Dejó a un hombre porque así lo sintió. ¿Él la persiguió? ¿Él trató de vengarse de ella? No. Su drama no era un drama de peso, si no de levedad. Lo que a ella le cayó no fue la carga, si no la insoportable levedad del ser”. Milan Kundera, La Insoportable Levedad del Ser.
Cita que explica, justamente, aquellas situaciones en donde lo que duele es impalpable. Donde no hay más opción que aceptar una realidad que nos es difícil porque nos es ajena debido a la cultura en la cual vivimos sumergides, nos fue impuesta. Porque como dije antes, concebimos al otre como una propiedad, un objeto.
“Pienso, luego existo es la declaración de un intelectual que subestima el dolor de muelas. Siento, luego existo es una verdad mucho más válida universalmente y aplica a todo lo que está vivo. Mi yo no difiere sustancialmente del tuyo en términos de pensamiento. Mucha gente, pocas ideas: todos pensamos más o menos lo mismo, e intercambiamos, tomamos prestado, robamos pensamientos del otro. Sin embargo, cuando alguien me pisa el pie, sólo yo siento el dolor. La base del yo no es el pensamiento sino el sufrimiento, el cual es el más fundamental de los sentimientos. Mientras sufre, ni siquiera un gato puede dudar de su único e inintercambiable yo. En el intenso sufrimiento el mundo desaparece y cada uno de nosotros está solo con su yo. El sufrimiento es la universidad del egocentrismo” – Milan Kundera, Immortality.
Y con esta cita lo que intento retratar justamente es que todes sufrimos, y no por eso tenemos que olvidarnos de que el resto del mundo sigue existiendo.
“En la vida un hombre se compromete y dibuja su propio retrato, fuera del cual no hay nada. Sin duda este pensamiento pueda parecer duro a alguien que no ha hecho un éxito de su vida. Pero, por otro lado, ayuda a que la gente entienda que solo la realidad cuenta, y que los sueños, expectativas y esperanzas solo sirven para definir a un hombre como un sueño roto, esperanzas abortadas, y expectativas inútiles”. Jean Paul Sartre, El Existencialismo es un Humanismo.
“El hombre está condenado a ser libre” Jean Paul Sartre, El Existencialismo es un Humanismo.
“Hombres igualmente honestos, igualmente devotos a su tierra, son momentáneamente separados por una concepción diferente de su deber” Jean Paul Sartre, El existencialismo es un Humanismo.
“Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros” Jean Paul Sartre, El existencialismo es un Humanismo.
Y cito tanto a este libro de Sartre porque creo que él, entre otres tantes existencialistas, lo que tratan de expresar (en mi interpretación) es que ser, conlleva responsabilizarse de la propia existencia y todo lo que eso implica. Incluyendo la convivencia con otres que están exactamente en la misma que nosotres.