EL GIGANTE EGOÍSTA

El Colectivo Nono presenta una adaptación libre del cuento de Oscar Wilde a través del teatro de títeres, destinada al público infantil.

Por Revenge

Ph: Nicole Krämer

Una obra sencilla, con siete títeres, es la que está presentando el Colectivo Nono. El Gigante Egoísta, una adaptación para teatro de títeres para niños del clásico cuento de Oscar Wilde. Estas presentaciones se realizan en bibliotecas populares y espacios sociales okupas del AMBA.

El Colectivo Nono está integrado por cuatro artistas que tienen principios anárquicos. El nombre del colectivo hace referencia al libro Las aventuras de Nono, de Jean Grave, muy leído por las infancias en la época dorada del anarquismo.

Los títeres utilizados en la puesta en escena fueron creados exclusivamente para la pieza teatral por la actriz y titiritera Lola Rodriguez, de la compañía Kontra la Korriente. Hay que resaltar que es una artista ajena al Colectivo Nono.

El irlandés Oscar Wilde (1854-1900), autor de El Gigante Egoísta, fue un dandi de glamoroso talento. Muerto hace hoy 124 años, tuvo principios que lo enfrentaron con la sociedad de su tiempo y fue creador de obras literarias de renombre como El fantasma de Canterville y el Retrato de Dorian Gray.  Fue castigado severamente con la prisión y trabajos forzados por no adecuarse a la moral victoriana.

La adaptación que lleva a las tablas el Colectivo Nono es del escritor Darion. La principal diferencia entre ambas es que el cuento de Oscar Wilde toma a las infancias como la principal etapa del ser humano a la que hay que proteger y en esta nueva versión, se agrega la idea de que hay que cuidar y valorizar también a los ancianos. Escrita en lenguaje inclusivo, muestra a un gigante que al comienzo se expresa y piensa como un reaccionario y al final se transforma, al dejar de creer en la propiedad privada y valorar la lucha feminista.

Es una crítica a la sociedad burguesa, cuyo egoísmo  y mezquindad es gigante, que conduce a un largo y crudo invierno social. Pero basta la desobediencia de los niños y el trino de un pájaro para que esa enorme mezquindad se empiece a resquebrajar. El relato de Oscar Wilde nos enseña que  el egoísmo  solo canaliza hacia la soledad y que la felicidad no es individual, ya que no se puede disfrutar absolutamente nada material sin compartirlo con los semejantes. La felicidad es colectiva.

Ph: Nicole Krämer
Ph: Nicole Krämer