EL ANARQUISMO SIEMPRE

por Darion

Primero de mayo de 1909, manifestación de los trabajadores en Plaza Lorea (hoy Plaza de los Dos Congresos) convocada por la FORA, central obrera de afinidad anarquista. La manifestación es reprimida brutalmente por la policía, al estilo de la Rusia zarista. Las fuerzas del orden disparan a la multitud; el resultado: ocho muertos y ciento cinco heridos. El jefe de policía, un militar, el Coronel Ramón Falcón, es el responsable de los hechos.

El sentido común de hoy en día pediría la destitución y el juicio a Ramón Falcón. Pero los anarquistas, en ese momento mayoría en el movimiento obrero, no creían en el Poder Judicial, según su pensamiento, este estaba para mantener las desigualdades sociales y perpetuar las injusticias generadas por el capitalismo argentino.

El movimiento de los trabajadores respondió unánimemente, la FORA y la UGT (central obrera de orientación socialista) declararon la huelga general que comenzó el lunes 3 de mayo y fue levantada recién el lunes 10 de mayo. Este episodio es recordado en la historia argentina como la Semana Roja.

Otro episodio trágico vinculado a la masacre perpetrada por la fuerza policial ocurrió el 14 de noviembre de 1909. El adolescente Simón Radowitzky arroja una bomba al carruaje de Ramón Falcón, que muere junto con su secretario. La reacción del Estado vuelve a ser desproporcionada, se instala el estado de sitio, se clausuran locales sindicales, se efectúan detenciones y deportaciones arbitrarias, se censura a la prensa obrera. Se culpa a todo el movimiento obrero por la acción individual de Radowitzky.

Radowitzky es encarcelado pero se convertirá en el héroe de los oprimidos, mientras que Ramón Falcón será el mártir de las clases altas argentinas. No hay que olvidar que una de las promesas de campaña de Hipólito Yrigoyen fue el indulto a Simón Radowitzky. Promesa que cumple recién en su último mandato, pero una vez firmado el perdón, lo destierra para no generar demasiado malestar en las cúpulas militares.

El tiempo pasa pero la violencia institucional continúa. De los innumerables hechos represivos de estos últimos años voy a detenerme en el fatídico día de la aprobación en Cámara de diputados de la Reforma Previsional, que significó una quita de derechos a los trabajadores. Ese día, el 18 de diciembre de 2017, se originó un verdadero estallido social y en consecuencia la represión fue despiadada: se detuvo a treinta y tres personas, algunas de ellas de ideología anarquista. Los detenidos quedaron a disposición del juez federal Claudio Bonadio quien está sospechado de responder a la embajada de USA.

El 14 de noviembre de 2018, en el mausoleo de Ramón Falcón, un artefacto explosivo casero estalla en manos de una joven anarquista llamada Anahí. También resulta herido su acompañante, Hugo.

Ese mismo día un hombre llamado Marco fue acusado de arrojar a la mansión del juez Bonadio otro artefacto explosivo que sólo podía generar una llamarada, pero ni siquiera eso produjo. Según la prensa adicta al macrismo, se trató de una respuesta a los hechos del 18 de diciembre de 2017.

Y como hace más de cien años, la reacción fue sobredimensionada: allanamientos a la casa de Pavón y al Ateneo Anarquista de Constitución (una biblioteca histórica), entre otros. Catorce personas detenidas en total. A la joven Anahí se le llegó a negar la prisión domiciliaria, incluso le negaron los medicamentos que necesitaba para sanar sus heridas.

El gobierno de Macri utilizó el hecho para justificar el disparatado operativo de seguridad del G-20, que no solo incluyó a la Argentina; en Montevideo se estacionaron las tropas de las potencias.

Anahí, Marco y Hugo, en un juicio abreviado, recibieron una condena de tres años. Fue tan desprolijo el procedimiento que el macrismo se apresuró a llegar a un acuerdo porque en un juicio ordinario tendrían que absolverlos. Se podría deducir que la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich necesitaba algo concreto que mostrar en su fantasiosa lucha contra el terrorismo. Al cierre de esta edición, de los catorce, los únicos que aún permanecen encarcelados −por cuestiones meramente burocráticas− son Marco y Hugo. Anahí finalmente obtuvo prisión domiciliaria.

La ficción macrista de un enemigo interno, la búsqueda desenfrenada de encontrar en la oposición una célula terrorista, fue claramente un montaje más para perseguir y encarcelar opositores. Todavía se mantiene fresco el recuerdo de la estigmatización del pueblo mapuche. La alianza Cambiemos incitó el ataque mediático a la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), que nunca fue una organización armada. Es importante no olvidar que una de las acciones represivas de gendarmería en territorio mapuche tendría como saldo la desaparición forzada seguida de muerte del ácrata Santiago Maldonado.

Los medios de comunicación se empeñaron en generar divisiones en el campo popular, presentando a los grupos anarquistas como si fueran policías infiltrados. Siempre hay servicios de inteligencia en las manifestaciones, eso no se puede negar. Pero esta vez se trató de una estigmatización que buscó aislar al anarquismo. Incluso en las marchas por el anarquista Santiago Maldonado hubo intentos de expulsar a los libertarios por parte de otros actores de los movimientos sociales. Se intentó que no pudieran reclamar por uno de los suyos; una paradoja.

Bibliografía

Marotta, Sebastián (1960). El movimiento sindical argentino. Su génesis y desarrollo. Período: 1857-1914. Tomo I. Buenos Aires: Ediciones Líbera, 1975.

Bayer, Osvaldo (1970). Severino Di Giovanni. El idealista de la violencia. Buenos Aires: Planeta, 1998.

Wainfeld, Mario (2019). Estallidos Argentinos. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.

“Creen que el ataque a Claudio Bonadio fue una venganza de anarquistas que el juez envió a la cárcel”. (15 de noviembre de 2018). Clarín.

Recuperado de: https://www.clarin.com/politica/creen-ataque-claudio-bonadio-venganza-anarquistas-juez-envio-carcel_0_AGxU6_lfh.html